Para utilizar juegos en formatos NSP, NSZ o XCI en una Nintendo Switch, generalmente se requiere una consola modificada o "hackeada". Esto implica realizar un proceso conocido como "jailbreak" o utilizando un software de explotación de vulnerabilidades en el sistema operativo de la Switch, lo que permite ejecutar código arbitrario y, por lo tanto, cargar juegos de fuentes no oficiales.